NOTÍCIAS –
17/03/2005
Punto de vista
TEVEZ VIVE EN UN LABERINTO
Por Claudio Cerviño
De
nuestra Redacción
"No me voy de Boca porque
quiero, sino porque me echan con todas las cosas que se están
diciendo de mi vida privada." La frase de Carlos Tevez, con
signos de fastidio, de bronca -¿y de demagogia hacia la
hinchada xeneize?-, no es tan añeja. Data de principios de
diciembre de 2004, en ocasión a su pase a Corinthians; una
transferencia que, paradójicamente, nunca terminó de
cerrarse. Aún hoy se sigue hablando del origen de los fondos
del MSI, grupo gerenciador de la entidad, con denuncias e
investigaciones. Eso, en el orden económico-fiscal. Pero no es
el único rubro que involucra a Tevez.
Ni los goles ni
algunas victorias en el torneo paulista han allanado el camino para
que el ex delantero de Boca pueda gritar: "Soy feliz en Brasil:
Aquí encontré la paz que me habían robado en la
Argentina". La realidad dista de ello. Han predominado los
roces, el desgaste, los mensajes subliminales o directos, las burlas,
los rumores de que lo boicotean dentro de la cancha. Si Tevez dijese
hoy que no se siente sapo de otro pozo, su sentencia carecería
de toda veracidad.
Compañeros celosos por lo que
moviliza -en centimetraje en la prensa y, sobre todo, en salarios y
premios- tiene de sobra. Y ni qué hablar de los referentes,
como Gil, que de pronto ven cómo un extranjero (encima,
argentino) los desplaza.
Para colmo, Tevez no habla mucho
porque, aduce, todavía no se lleva bien con el portugués.
Entendible. Pero cuando habla, echa nafta al fuego: "¿Quiénes
son los 10 mejores futbolistas de la historia? Para mí,
Maradona y Riquelme. Ninguno más". Podrá argüirse
que fue sincero. O no: que lo dijo ex profeso para desatar la ira
brasileña al soslayar a Pelé. Sea lo que fuere, le
faltó un poquito de tacto, muñeca política, que
le posibilitara salirse temporalmente del rosal sobre el que cayó...
parado y descalzo.
Creyó Tevez que se iba de un
infierno. Bueno, no está ahora en un Resort All Inclusive. Y
eso va más allá de él mismo. No es el brasileño,
en fútbol, un medio en el cual el jugador argentino vaya a
sentirse como en casa. Habrá excepciones, como un Sorin,
-tomando un caso reciente- respetado en Belo Horizonte, pero cuando
el grado de exposición es alto y empieza a rozar lo ajeno, las
dificultades afloran. Si hasta jugadores de Palmeiras, tradicional
rival de Corinthians, y el renombrado ex arquero Leao (hoy DT de San
Pablo) se sumaron a la cruzada "péguele a Tevez".
Tiene apenas 21 años. Acierta y se equivoca. Como
todos. Creyó que encontraba una puerta de salida del martirio.
En cuatro meses, se dio cuenta de que está en un laberinto.
LEIA NO LA NACION : Link corto:
http://www.lanacion.com.ar/688019
(La Nacion line,
www.lanacion.com.ar, Deportiva, 17/03/2005)