NOTÍCIAS – 13/02/2005

REVELACIONES DE ANTONIO ROQUE CITADINI, VICEPRESIDENTE DE CORINTHIANS

Una historia que no cierra


Los millonarios rusos que compran clubes y futbolistas se enriquecieron a la sombra del ex presidente Boris Yeltsin, pero no pueden justificar el origen de esos fondos.

Eleonora Gosman, SAN PABLO. CORRESPONSAL

En su oficina del Tribunal de Cuentas de San Pablo, el vicepresidente del Corinthians, Antonio Roque Citadini reveló a Clarín los entretelones que permitieron el desembarco en el fútbol brasileño de Kia Joorabchian y los inversores rusos que representa.

¿Quiénes están en el MSI de Brasil?

—El MSI de Brasil es sólo una marca: tiene apenas dos empleados y una única figura que es Kia Joorabchian. Sabemos, por informaciones que hemos obtenido, que la sociedad que está por detrás es la de los ex soviéticos Boris Berezovsky, Roman Abramovich, Badri Parkatasishvili. Esta
troica, enriquecida con las privatizaciones después del desmantelamiento de la ex URSS, estuvo íntimamente vinculada a Boris Yeltsin pero ahora es perseguida por Vladimir Putin.

¿Cómo entró a Inglaterra ese grupo?

—Al salir de Rusia, ese grupo decidió radicar sus miles de millones de dólares en Inglaterra. Todos sus negocios se hacen desde Londres y el gobierno británico, al que le importa poco el color del dinero, les otorga protección. Es como la historia de los corsarios que se convertían en Sir.

¿Qué papel juega Joorabchian?

—Joorabchian es un hacedor de negocios. Lo que importa es que el grupo de los ex soviéticos a quienes representa están con un problema: no consigue entrar en el fútbol de Europa occidental, o sea Italia, España, Alemania y Francia, donde está el dinero.

¿La razón?

—Este grupo de ex soviéticos se enriqueció sin reglas y hay serias sospechas sobre los orígenes del dinero que manejan. El Banco Central alemán no permitiría operaciones como las que hacen aquí. En Portugal entraron con la compra del Porto. Y ahora vienen a Brasil y Argentina.

¿Por qué eligieron Brasil y por qué irían a Argentina?

—El Corinthians es un gran equipo y ellos pensaron que Brasil era una
República Bananera, donde se pueden hacer grandes negocios sin que nadie diga nada. Pero de pronto se enfrentaron con una dura resistencia dentro del Corinthians, de un grupo de directivos que nos opusimos a la alianza. Y por otro lado, se enfrentan a las leyes brasileñas que obligan a que todas las remesas de dinero procedentes del exterior pasen a través del Banco Central de Brasil y tengan un certificado de buena calidad de los fondos. Aquí no encontraron las facilidades que esperaban: el Banco Central pasó a fiscalizar, el Ministerio Público empezó a investigar y la Policía Federal les pisa los talones.

¿Qué muestran las investigaciones?

—El MSI había prometido invertir en jugadores brasileños, pero de pronto comenzaron a comprar jugadores internacionales, como Carlos Tevez y Sebastián Domínguez. Lo hicieron para evitar que el pago fuera hecho en Brasil y tuviera que pasar por el Banco Central.

Usted menciona que el MSI tendría interés en entrar en Argentina

—Le quiero decir algo: desde un primer momento, cuando entraron a negociar con el Corinthians, hablaron también de su interés en Argentina. Ahora, por las dificultades que encuentran en Brasil, puede ocurrir que el MSI tenga la impresión de que es más fácil hacer negocios en Argentina.

¿Qué lo induce a pensar eso?

—En Brasil, si un club vende un jugador al exterior, el dinero que recibe debe pasar por el Banco Central brasileño. No parece ser el caso de Argentina. Claro que Boca no tiene responsabilidad de vigilar el origen del dinero. Esa es una responsabilidad del gobierno.

¿Cree que podrían comprar un club argentino pequeño?

—¿Pequeño? No, de ninguna manera. Si compran será uno grande. A ellos no les interesan negocios de 50.000 dólares.


(Clarín, http://www.clarin.com/diario/2005/02/13/deportes/d-07401.htm, 13/02/2005)