NOTÍCIAS
– 09/02/2005
EL
DELIRIO Y EL SHOW DE BORIS BEREZOVSKI
Moscú,
9 de febrero. Piotr Romanov, comentarista en temas políticos
de RIA "Novosti". Tal parece que los medios de prensa rusos
pretenden demostrar al Occidente que en Rusia existe plena libertad
de expresión, y día tras día publican
entrevistas con personas consideradas enemigos acérrimos del
Kremlin. El diario "Kommersant", por ejemplo, insertó
el lunes una entrevista con el líder separatista checheno
Aslan Masjadov. Ayer, martes, "Komsomolskaia pravda"
publicó otra con el oligarca ruso Boris Berezovski, que se
trasladó a Inglaterra.
Esta última entrevista
no fue muy extensa, pero bastante sustanciosa. En unas cuantas líneas
Berezovski lanza injurias contra el Kremlin y afirma en espíritu
de Nostradamus que Rusia muy pronto se desintegrará: primero
se separará el Cáucaso, seguidamente Tatarstán y
luego las demás entidades federadas del país. Pero lo
más importante, según advierte el oligarca -y esto ya
lo había dicho en anteriores ocasiones-, es que los "chechenos
ya tienen su propia bomba atómica". Es algo pequeña
y le falta uno de los elementos, pero que en principio ya se puede
hacerla estallar, asegura Berezovski.
Salta a los ojos que el
oligarca se siente ofendido. Cuando la Administración Bush
había empezado a vociferar que Sadam Husein tenía armas
de destrucción masiva, todos los medios de comunicaciones se
lanzaron a comentar esa noticia. Pero cuando lo dijo Berezovski,
nadie ha despegado la boca. Los periodistas de "Komsomolskaia
pravda", alarmados por las revelaciones del oligarca, se
dirigieron al Servicio Federal de Seguridad solicitando comentarios
al respecto, pero allí se les comunicó que ese
organismo no solía comentar "declaraciones hechas en
delirio".
Siendo un comentarista profesional, el autor
de estas líneas sí suele comentar declaraciones de ese
tipo. Incluso, había comentado declaraciones más locas
todavía.
En primer término, el delirio es un
fenómeno bastante difundido en la política. Pero el
"delirio" de una persona tan apañada como lo es
Boris Berezovski, tiene unos propósitos bien claros. En el
pasado, el oligarca se contentaba con desempeñar en Rusia el
papel de un misterioso "cardenal gris", llegando a ser más
tarde un personaje del Halloween político. Y ello le aportaba
considerables dividendos políticos y financieros.
Pero
hoy, lo que más importa a Berezovski es no quedar en el olvido
para 2008, año en que se celebrarán las elecciones
presidenciales en Rusia.
Es la dirección en que aplica
sus últimos esfuerzos. Basta recordar las presidenciales
anteriores, en las que se había postulado Iván Ribkin,
el protegido de Berezovski. Pues fue la mujer de Ribkin quien había
pronunciado aquella célebre frase de que "era una
desgracia que en Rusia existieran políticos de tal calaña".
Para Berezovski también es importante que su nombre
siga sonando. Recientemente ha trascendido la noticia de que el
oligarca se propone abandonar sus confortables apartamentos en
Londres y mudarse a Kíev. ¿Para qué? Para estar
más cerca a los acontecimientos que tendrán lugar en
2008. La farsa con la "bomba atómica chechena"
persigue el mismo objetivo: darse a conocer una vez más. Si no
funciona, pues inventará alguna otra cosa. Lo importante es
permanecer en la escena.
De manera que no es ningún
delirio. Es un show que debe continuar.
(NOVOSTI,
http://sp.rian.ru, 09/02/2005)